Pérdida Auditiva Súbita: Cuándo es una Emergencia Médica
Qué es la pérdida auditiva súbita
La pérdida auditiva neurosensorial súbita se define, en términos clínicos, como una disminución de al menos 30 decibelios en tres frecuencias consecutivas, que aparece en un plazo de menos de 72 horas, habitualmente en un solo oído. A diferencia de la pérdida auditiva gradual asociada al envejecimiento o al ruido, esta aparece de forma brusca, a veces al despertarse por la mañana.
Por qué se considera una urgencia médica
La comunidad otorrinolaringológica considera la pérdida auditiva súbita una verdadera urgencia médica, no una simple molestia que pueda esperar. En muchos casos no se identifica una causa concreta, aunque se manejan hipótesis relacionadas con infecciones virales, problemas vasculares o trastornos autoinmunes. Lo que sí está bien establecido es que las probabilidades de recuperación son claramente mayores cuanto antes se inicia el tratamiento, habitualmente dentro de las primeras 24 a 72 horas tras el inicio de los síntomas.
Señales que deben hacer acudir a urgencias
Debe acudir a un servicio de urgencias o a un otorrinolaringólogo de forma inmediata si nota una pérdida de audición brusca en uno o ambos oídos, especialmente si va acompañada de acúfenos intensos de aparición repentina, de sensación de taponamiento sin causa aparente, de vértigo o mareo intenso, o de otros síntomas neurológicos como debilidad facial, visión doble o dificultad para hablar, que podrían indicar una causa distinta y también urgente.
Qué tratamiento suele aplicarse
El tratamiento más habitual consiste en corticoides, administrados por vía oral o, en algunos casos, directamente en el oído medio, con el objetivo de reducir la inflamación que se cree implicada en gran parte de los casos. El pronóstico varía mucho de una persona a otra: algunas recuperan la audición casi por completo, mientras que otras conservan una pérdida parcial permanente, y de ahí la importancia de no restar importancia a los síntomas y buscar atención médica sin demora.
Después de la fase aguda
Una vez superada la fase aguda, se recomienda una evaluación auditiva de seguimiento para comprobar el grado de recuperación y valorar si queda alguna pérdida residual. En los casos en los que la audición no se recupera del todo, los audífonos pueden ayudar a compensar la pérdida remanente, de la misma manera que en cualquier otro tipo de pérdida auditiva permanente.
El mensaje más importante a retener es que, ante una pérdida de audición brusca, el tiempo que se tarda en pedir ayuda influye directamente en el resultado. Acudir a urgencias el mismo día en que aparecen los síntomas, en lugar de esperar a ver si mejora por sí sola, es la decisión que más puede influir en una recuperación favorable.