Pérdida Auditiva y Demencia: Lo Que Dice la Investigación Científica
Un hallazgo que cambió la conversación
En 2020, la Comisión Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia —un grupo internacional de expertos que revisa periódicamente la evidencia científica sobre esta enfermedad— identificó la pérdida auditiva no tratada en la mediana edad como el mayor factor de riesgo modificable individual de demencia, asociado en aquel momento a un 8% de los casos a nivel poblacional, por delante de otros factores conocidos como el tabaquismo o la baja educación.
La actualización de 2024
La actualización de 2024 de esta misma Comisión Lancet revisó ligeramente esta cifra hasta un 7%, dentro de un listado ampliado de catorce factores de riesgo modificables (se añadieron el colesterol alto y la pérdida de visión a los doce identificados en 2020). Según sus cálculos, actuar sobre el conjunto de estos catorce factores a lo largo de toda la vida podría prevenir o retrasar hasta un 45% de los casos de demencia en el mundo.
¿Por qué está relacionada la audición con la memoria?
Los investigadores manejan varias hipótesis, no necesariamente excluyentes: el esfuerzo cognitivo constante que exige compensar una audición deficiente podría restar recursos mentales a otras funciones; la pérdida auditiva no tratada favorece el aislamiento social, un factor de riesgo conocido para el deterioro cognitivo; y la falta de estimulación auditiva podría contribuir a cambios estructurales en determinadas áreas del cerebro con el paso del tiempo.
Lo que aportó el ensayo clínico ACHIEVE
Más allá de estudios observacionales, en 2023 se publicaron en The Lancet los resultados del ensayo clínico aleatorizado ACHIEVE, que siguió durante tres años a casi mil personas de entre 70 y 84 años con pérdida auditiva no tratada. En el subgrupo de participantes con mayor riesgo de deterioro cognitivo, el uso de audífonos redujo en un 48% la velocidad de declive cognitivo respecto al grupo de control. Es uno de los primeros estudios que aporta evidencia experimental, y no solo asociativa, sobre el posible beneficio de tratar la pérdida auditiva.
Qué significa esto en la práctica
Ni la Comisión Lancet ni el estudio ACHIEVE afirman que tratar la pérdida auditiva prevenga la demencia por sí solo, y la relación sigue siendo objeto de investigación activa. Pero el conjunto de la evidencia disponible refuerza un mensaje sencillo: detectar y tratar a tiempo la pérdida auditiva, mediante una evaluación auditiva regular a partir de la mediana edad, es una medida razonable dentro de una estrategia más amplia de cuidado de la salud cognitiva.
Conviene recordar también que la pérdida auditiva es solo uno de los catorce factores identificados por la Comisión Lancet, junto a otros como la hipertensión, la diabetes, el sedentarismo, el aislamiento social o el consumo excesivo de alcohol. Ninguno de ellos actúa de forma aislada, y la evidencia disponible apunta a que abordar varios factores a la vez, y no solo uno, es lo que produce el mayor beneficio acumulado sobre el riesgo de demencia a largo plazo.