Presbiacusia: la Pérdida Auditiva Relacionada con la Edad

Qué es la presbiacusia

La presbiacusia es la pérdida de audición progresiva y bilateral asociada al envejecimiento natural del sistema auditivo. Es la causa más común de pérdida de audición en personas mayores y suele desarrollarse de forma tan gradual que muchas personas tardan años en darse cuenta de lo mucho que ha cambiado su capacidad auditiva.

Cómo se manifiesta

Suele afectar primero a los sonidos agudos, lo que hace especialmente difícil distinguir voces femeninas o infantiles, consonantes como la S, la F o la T, y seguir conversaciones en entornos con ruido de fondo, como restaurantes o reuniones familiares. Con el tiempo, la dificultad se extiende también a los tonos más graves.

Cuál es su magnitud real

Según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD 2020) del Instituto Nacional de Estadística, aproximadamente una de cada tres personas de entre 65 y 79 años en España tiene algún grado de discapacidad auditiva, una proporción que sube al 38,5% entre los mayores de 80 años (puede consultar los datos completos en nuestro artículo sobre estadísticas de pérdida auditiva en España).

Qué la provoca

La presbiacusia es el resultado de la combinación de varios factores a lo largo de la vida: el desgaste natural de las células ciliadas del oído interno, la predisposición genética, la exposición acumulada al ruido, y factores vasculares como la hipertensión o la diabetes, que pueden afectar al riego sanguíneo del oído interno.

Qué se puede hacer

Aunque la presbiacusia no tiene cura, sí tiene tratamiento eficaz: los audífonos, correctamente adaptados y ajustados por un profesional, permiten a la gran mayoría de las personas recuperar una comunicación satisfactoria en su vida diaria. Cuanto antes se detecte y se trate, más fácil resulta la adaptación, ya que el cerebro mantiene mejor su capacidad de procesar los sonidos que antes había dejado de recibir.

Retrasar el tratamiento, por el contrario, no detiene el proceso y puede dificultar la adaptación posterior, además de favorecer el aislamiento social y afectar a la relación con la familia y los amigos. Por eso se recomienda una evaluación auditiva anual a partir de los 60 años, aunque no se perciban dificultades evidentes, precisamente porque la presbiacusia avanza de forma tan gradual que resulta fácil subestimarla.

Conviene también recordar que la presbiacusia no excluye otras causas de pérdida auditiva: una persona mayor puede tener, además del deterioro propio de la edad, un componente adicional causado por la exposición al ruido a lo largo de su vida laboral, por ejemplo. Solo una evaluación auditiva completa permite distinguir qué parte de la pérdida corresponde a cada causa y ajustar el tratamiento en consecuencia.

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