Ruido y Pérdida Auditiva: Cuáles Son los Límites Seguros
El ruido, una causa evitable de pérdida auditiva
A diferencia de la presbiacusia asociada al envejecimiento, la pérdida auditiva inducida por ruido es, en gran medida, evitable. Se produce cuando las células sensoriales del oído interno se dañan por la exposición a sonidos demasiado intensos, ya sea de forma puntual (una explosión, un disparo) o de forma prolongada en el tiempo (maquinaria, música a alto volumen).
Los límites recomendados para el ocio
La Organización Mundial de la Salud recomienda, como referencia general para la exposición recreativa, no superar los 85 decibelios durante más de 8 horas diarias, y reducir a la mitad el tiempo de exposición segura por cada incremento de 3 decibelios: es decir, 88 dB serían seguros durante 4 horas, 91 dB durante 2 horas, y así sucesivamente. Muchos reproductores de música y auriculares alcanzan fácilmente niveles de 100 dB o más, por lo que conviene vigilar el volumen al usar auriculares y en conciertos o eventos con música muy alta.
Los límites legales en el entorno laboral en España
En el ámbito laboral, el Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al ruido, establece un valor límite de exposición diaria de 87 decibelios ponderados A, que no debe superarse en ningún caso, y un valor límite de pico de presión acústica de 140 decibelios. Por debajo de estos límites, la norma fija también valores de exposición a partir de los cuales el empresario está obligado a poner a disposición de los trabajadores protectores auditivos y a realizar controles de la audición.
Por qué el daño es acumulativo e irreversible
A diferencia de otros tejidos del cuerpo, las células ciliadas del oído interno, responsables de convertir el sonido en señal nerviosa, no se regeneran una vez dañadas. Esto significa que el efecto del ruido sobre la audición no depende solo de una exposición puntual muy intensa, sino que se va acumulando a lo largo de los años: cada exposición a un volumen excesivo suma un daño que, aunque al principio no sea perceptible, puede manifestarse como pérdida auditiva o acúfenos años después.
Cómo protegerse en la práctica
El uso de tapones o auriculares de protección en entornos ruidosos, mantener el volumen de los auriculares personales por debajo del 60% en dispositivos móviles, hacer pausas de silencio tras la exposición a ruido intenso, y acudir a una evaluación auditiva si se ha estado expuesto a ruido fuerte de forma repetida, son medidas sencillas y eficaces para reducir el riesgo de daño auditivo irreversible.